lunes, 16 de abril de 2012

EMOCIONES QUE ENFERMAN

CIERTAS EMOCIONES  SON CAPACES DE PRODUCIR O DETONAR GRAVES ENFERMEDADES
El estrés, los conflictos y el dolor ante pérdidas son algunos de los impactos que pueden alterar el funcionamiento normal del organismo e incluso producir artritis, infarto agudo de miocardio y otras condiciones graves.





La mayoría de las personas sienten ira, estrés, angustia o dolor a diario. Lo que muchas veces no se tienen en cuenta es que estos estados, además de alterar el humor y el ánimo de quien los padece, son capaces de despertar o desencadenar condiciones potencialmente graves, desde una gastritis hasta un infarto.
 Así determinaron estudios de psiquiatría e investigadores del campo de la Medicina Psicosomática.
Si bien desde hace tiempo se clasificaron a ciertas enfermedades como “psicosomáticas, es decir, con un componente psíquico y  emocional importante. El especialista da una visión más profunda, en donde determina un proceso de “autodestrucción” del paciente, que comúnmente es inconsciente, y que puede  culminar en una enfermedad que se manifestará  en lo físico.
 Este diagnóstico se determina como Emociones  que enferman”.
“El cuerpo se expresa, y lo que no se dice con la voz, se dice con el síntoma”
Muchas enfermedades se relacionan con el estrés, con los conflictos. En el caso del infarto agudo de miocardio (IAM), muchos tienen como antecedente una gran carga emotiva. Otras son la artritis reumatoidea, las gastritis y enfermedades del aparato digestivo, que  ya la clínica médica considera como psicosomáticas.
El colon irritable, muchas alergias, enfermedades de la piel (eccema, dermatitis y otras), el lupus, el vitíligo, las enfermedades cerebrovasculares, la hipertensión arterial, la migraña de causa psíquica (jaqueca), la fibromialgia y hasta algunos casos de diabetes tipo 2 tienen una marcada relación con lo emocional.
“La ira y el odio  son factores de producción de muchas enfermedades, como agresividad  vuelta hacia el interior”.
En cuanto a las enfermedades autoinmunes, si bien no son consideradas psicosomáticas, cuentan con el antecedente de una fuerte carga emocional.
Incluye al cáncer (no todos) y a la  enfermedad de Alzheimer (no todas) en este grupo, como una concepción “muy avanzada” dentro de la medicina. La autoinmunidad ocurre cuando el organismo “se ataca” a sí mismo (autodestrucción), y detrás de estas enfermedades “autoinmunes”, siempre existen situaciones de muerte o pérdidas importantes no elaboradas, fracasos, estrés, cuadros de violencia, guerra o situaciones de prolongado dolor y sufrimiento, traumatismos violentos y no violentos, etc.
Cada vez hay más enfermedades autoinmunes y se ignora el por qué, lo que hace pensar en una sociedad con más posibilidad de daño.
La autodestrucción define la tendencia de un proceso- no muchas veces claro, y casi siempre inconsciente- que produce un cambio en todo el cuerpo, con el que se va destruyendo su propia organización.
No se está afirmando que el cáncer tenga un origen determinado, y que este origen sea necesariamente psicológico o anímico. El cáncer es una reacción celular y orgánica frente a diversos factores. Pero ocurre que un grupo de esos factores tiene que ver con el tema de las “Emociones que enferman”.
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Para tener una  mayor salud emocional, los profesionales  destacaron que es útil cualquier método que tienda a aliviar la sobrecarga emocional, ya sea yoga, meditación, terapias alternativas, taichí u otras disciplinas que  ayuden a distraerse. Pero en última instancia, lo que va a resolver los conflictos productores de enfermedades, serán aquellas terapias profundas.
También el psicoanálisis si éste se aboca a los “traumas emocionales” evitando el abuso de tantos razonamientos. Además, otros abordajes como terapia jungiana, psicoterapia breve u otros, siempre que tiendan a resolver ese campo emocional afectado.
Al conocer más a fondo la fisiopatología de las enfermedades, la medicina por lo general se ha mantenido algo escéptica, en relación al origen psíquico o emocional de muchas enfermedades clínicas.
Para mantener un mejor equilibrio emocional “es importante el núcleo familiar, la actividad espiritual o artística y la actividad física”